En Mestalla se reunieron 40.000 valencianistas un 14 de agosto para animar al Valencia. Un partido de Liga ante el Girona, con el personal en la playa, en el campo o de puente por la virgen de agosto.
En Mestalla se reunieron 40.000 valencianistas un 14 de agosto para animar al Valencia. Un partido de Liga ante el Girona, con el personal en la playa, en el campo o de puente por la virgen de agosto.
Cuando paso por delante de Mestalla, con mi mujer y con mi hija, siempre les digo que no hay nadie en Valencia que recuerde haber ido al campo de nuestro equipo y que no haya sido aquí. No sé si habrá algún superviviente de Algirós, complicado, y eso significa que llevamos muchas generaciones acudiendo a la Avenida de Suecia, o de Aragón, para ver a nuestro equipo jugar sus partidos.
El partido ante el Celta que cerrará la temporada estará rodeado de circunstancias especiales, la convocatoria de no asistencia al estadio hará que Mestalla presente un aspecto todavía más desangelado que lo que se ha visto durante la temporada. Varios colectivos se manifestarán contra una gestión que no cuenta con el apoyo de la afición y que ha ayudado poco a crear ilusión por el equipo, la movilización en la final de Sevilla fue una excepción a la tendencia que se está viviendo en los últimos años. Los datos no engañan.
El gran fichaje del Valencia 22/23 se llama Mestalla. Desde aquel mes de febrero de 2020, cuando se jugó contra el Betis el último partido normal al 100%, aún no se había dado una moralidad completa como la que teníamos antes del maldito COVID-19. Se han dado altas de abonados, han renovado más d 30.000 (se suponía que teníamos menos de 25.000 según algunos), y entre todos, la cifra supera los 36.000 pases.
José Bordalás reconoció al instante uno de los grandes problemas que tuvo el Valencia al que entrenó, en este caso no había que discurrir demasiado ya que los números en casa fueron de suspenso absoluto. El equipo ganó muy pocos partidos y Mestalla se convirtió en un campo en el que puntuaban conjuntos que en condiciones normales deberían haber salido derrotados.
El Valencia ha hecho un año desastroso a nivel de números en Mestalla jugando como local. De 51 puntos disputados, nos hemos quedado 23, bastante menos del 50%, con 5 victorias, 8 empates y 4 derrotas en 17 encuentros. Esos números son poco menos que de equipo de descenso, aunque al menos se ha equilibrado algo como visitantes, sacando otros 20, y ganando los mismos partidos que jugando en casa.
Todos los días son buenos para ir a Mestalla y ver al Valencia, pero hay algunos que están especialmente señalados para ello. Y no, no hablo de finales o de encuentros donde te juegas todo, sino aquellos en los que puedes y debes reivindicar el sentido de pertenencia. Sevilla marca un antes y un después en muchas cosas, y eso lo iremos viendo a medida que pase el tiempo, pero lo primero que tenemos ahora es volver a ver al equipo justo después de aquello.
"Si el Ayuntamiento y la Generalitat quieren, el Valencia puede volver a ser de todos los valencianistas. Sólo es cuestión de voluntad política Las administraciones deben liderar por el interés general". Me contaban esta frase de Paco Camps el pasado martes y no le daba crédito. Primero porque jamás se debe volver a dejar a un político pisar el club para tomar ninguna decisión, nunca.
En Mestalla se reunieron 40.000 valencianistas un 14 de agosto para animar al Valencia. Un partido de Liga ante el Girona, con el personal en la playa, en el campo o de puente por la virgen de agosto.
El gran fichaje del Valencia 22/23 se llama Mestalla. Desde aquel mes de febrero de 2020, cuando se jugó contra el Betis el último partido normal al 100%, aún no se había dado una moralidad completa como la que teníamos antes del maldito COVID-19. Se han dado altas de abonados, han renovado más d 30.000 (se suponía que teníamos menos de 25.000 según algunos), y entre todos, la cifra supera los 36.000 pases.
Cuando paso por delante de Mestalla, con mi mujer y con mi hija, siempre les digo que no hay nadie en Valencia que recuerde haber ido al campo de nuestro equipo y que no haya sido aquí. No sé si habrá algún superviviente de Algirós, complicado, y eso significa que llevamos muchas generaciones acudiendo a la Avenida de Suecia, o de Aragón, para ver a nuestro equipo jugar sus partidos.
José Bordalás reconoció al instante uno de los grandes problemas que tuvo el Valencia al que entrenó, en este caso no había que discurrir demasiado ya que los números en casa fueron de suspenso absoluto. El equipo ganó muy pocos partidos y Mestalla se convirtió en un campo en el que puntuaban conjuntos que en condiciones normales deberían haber salido derrotados.
El partido ante el Celta que cerrará la temporada estará rodeado de circunstancias especiales, la convocatoria de no asistencia al estadio hará que Mestalla presente un aspecto todavía más desangelado que lo que se ha visto durante la temporada. Varios colectivos se manifestarán contra una gestión que no cuenta con el apoyo de la afición y que ha ayudado poco a crear ilusión por el equipo, la movilización en la final de Sevilla fue una excepción a la tendencia que se está viviendo en los últimos años. Los datos no engañan.
El Valencia ha hecho un año desastroso a nivel de números en Mestalla jugando como local. De 51 puntos disputados, nos hemos quedado 23, bastante menos del 50%, con 5 victorias, 8 empates y 4 derrotas en 17 encuentros. Esos números son poco menos que de equipo de descenso, aunque al menos se ha equilibrado algo como visitantes, sacando otros 20, y ganando los mismos partidos que jugando en casa.
Todos los días son buenos para ir a Mestalla y ver al Valencia, pero hay algunos que están especialmente señalados para ello. Y no, no hablo de finales o de encuentros donde te juegas todo, sino aquellos en los que puedes y debes reivindicar el sentido de pertenencia. Sevilla marca un antes y un después en muchas cosas, y eso lo iremos viendo a medida que pase el tiempo, pero lo primero que tenemos ahora es volver a ver al equipo justo después de aquello.
"Si el Ayuntamiento y la Generalitat quieren, el Valencia puede volver a ser de todos los valencianistas. Sólo es cuestión de voluntad política Las administraciones deben liderar por el interés general". Me contaban esta frase de Paco Camps el pasado martes y no le daba crédito. Primero porque jamás se debe volver a dejar a un político pisar el club para tomar ninguna decisión, nunca.