No soy de apostillar eso del “Valencia de”, pero no puedo negar que fui un niño del Valencia de Kempes. Crecí con el Valencia de Arias y Fernando. “Volví” a Europa con el Valencia de Lubo. Lloré de emoción con el Valencia del Piojo y Mendieta. Tocamos el cielo con el Valencia de Baraja y Albelda. Volvimos a tocar el cielo con el Valencia de Parejo y Rodrigo. Y de verdad no habría nada que me alegrarse más que ser campeón con el Valencia de Soler y Gayà.