El Valencia tiene un nuevo entrenador, Carlos Corberán, y su llegada al club no ha podido ser, cómo decirlo, más particular. Que Peter Lim autorizara más dinero en finiquitos que en fichajes el pasado verano, y que ahora haya invertido más de 10 millones de euros en cambiar de técnico, incluyendo un pago de cláusula, ni los más viejos del lugar. Ha faltado que el de Cheste llegara en avión privado junto al máximo accionista, al más puro estilo Guedes.