Cierto sector del entorno del Valencia desprende un aroma a pesimismo que es agotador.
Acuso al Valencia de Meriton de cualquier burrada, sin pruebas, y muevo un poco la mierda. No, así no vamos ni a la vuelta de la esquina, aunque hay ciertos personajes del entorno de este club que insisten en esa táctica, y aunque no cejan en el empeño, al menos veo que pierden fuerza por momentos, porque no hay por dónde cogerlo.
Esperar que los políticos sean la solución a lo que le pasa al Valencia es no haber aprendido nada. Confieso que este tema me hace perder la paciencia, porque es como si el tiempo no nos hubiera dado lecciones para dar y tomar, y nos hubiera puesto de manifiesto que los políticos no son ninguna solución a nada, sino simplemente, unos más y otros menos, más quebraderos de cabeza añadidos, como si no tuviéramos ya bastantes.
Todas las noticias que rodean al Valencia son malas o peores. Al menos hasta la fecha, porque desde que acabó la Liga, el 4 de junio, apenas si hemos sabido cosas que nos hayan dado una alegría. Corona ha sido ascendido, para cabreo general, y Baraja renovado, sin tener, ni mucho menos, un consenso mayoritario entre la afición valencianista. Se ha cerrado el fichaje de Cenk, y generó más incredulidad que otra cosa cuando fue fue anunciado.
Que los valencianistas pongan el dinero para comprar el Valencia. La idea tiene más años que andar, dicho con todo el respeto del mundo, pero con muy poca paciencia. Hace casi 4 décadas, Vicente Andreu Fajardo, lo expuso por primera vez: "1000 valencianistas a 1.000.000 de pesetas, y el club tiene pagada la deuda". Nadie, o casi, puso un duro, y aquella deuda de 6 millones de euros al cambio, se ha convertido en más de 300, y lo que te rondaré morena.
El entorno del Valencia está viviendo uno de sus veranos más tristes, más duros. Y nadie le puede culpar por ello, porque todo lo que hay alrededor es para tener pesadillas, al menos a día de hoy, y eso es algo que se tendría que tener en cuenta por parte de la propiedad. Venimos de estar más cerca que nunca de bajar, y eso debería haber provocado mil cambios y mil reacciones, y hasta el momento, nada ha pasado de todo eso.
Si el Valencia me llama para trabajar en el club, voy corriendo. Lo digo así de claro, con todas las letras, y no es la primera vez. Y quien mande me iba a dar completamente igual, porque como valencianistas, creo que no hay orgullo más grande que ese. Dejando clara mi postura, lo que voy a analizar ahora puede quedar más claro, porque el entorno de este club ha vuelto a dar mucha vergüenza en los últimos días, y todo a costa del fichaje de un periodista para ser el nuevo director de comunicación.
Manifestarse contra Lim, ante la Generalitat, casi en verano y sin President. No seré yo quien juzgue las iniciativas de nadie, porque para eso está el entorno, que es grande, y además, libre. Pero desde mi punto de vista, que sólo es mío y no pretende ser la vedad absoluta de nada, que se convoque un sábado 17 de junio al valencianismo, igual no es el mejor día ni la mejor hora.
Todas las noticias que rodean al Valencia son malas o peores. Al menos hasta la fecha, porque desde que acabó la Liga, el 4 de junio, apenas si hemos sabido cosas que nos hayan dado una alegría. Corona ha sido ascendido, para cabreo general, y Baraja renovado, sin tener, ni mucho menos, un consenso mayoritario entre la afición valencianista. Se ha cerrado el fichaje de Cenk, y generó más incredulidad que otra cosa cuando fue fue anunciado.
Acuso al Valencia de Meriton de cualquier burrada, sin pruebas, y muevo un poco la mierda. No, así no vamos ni a la vuelta de la esquina, aunque hay ciertos personajes del entorno de este club que insisten en esa táctica, y aunque no cejan en el empeño, al menos veo que pierden fuerza por momentos, porque no hay por dónde cogerlo.
Que los valencianistas pongan el dinero para comprar el Valencia. La idea tiene más años que andar, dicho con todo el respeto del mundo, pero con muy poca paciencia. Hace casi 4 décadas, Vicente Andreu Fajardo, lo expuso por primera vez: "1000 valencianistas a 1.000.000 de pesetas, y el club tiene pagada la deuda". Nadie, o casi, puso un duro, y aquella deuda de 6 millones de euros al cambio, se ha convertido en más de 300, y lo que te rondaré morena.
Esperar que los políticos sean la solución a lo que le pasa al Valencia es no haber aprendido nada. Confieso que este tema me hace perder la paciencia, porque es como si el tiempo no nos hubiera dado lecciones para dar y tomar, y nos hubiera puesto de manifiesto que los políticos no son ninguna solución a nada, sino simplemente, unos más y otros menos, más quebraderos de cabeza añadidos, como si no tuviéramos ya bastantes.
El entorno del Valencia está viviendo uno de sus veranos más tristes, más duros. Y nadie le puede culpar por ello, porque todo lo que hay alrededor es para tener pesadillas, al menos a día de hoy, y eso es algo que se tendría que tener en cuenta por parte de la propiedad. Venimos de estar más cerca que nunca de bajar, y eso debería haber provocado mil cambios y mil reacciones, y hasta el momento, nada ha pasado de todo eso.
Si el Valencia me llama para trabajar en el club, voy corriendo. Lo digo así de claro, con todas las letras, y no es la primera vez. Y quien mande me iba a dar completamente igual, porque como valencianistas, creo que no hay orgullo más grande que ese. Dejando clara mi postura, lo que voy a analizar ahora puede quedar más claro, porque el entorno de este club ha vuelto a dar mucha vergüenza en los últimos días, y todo a costa del fichaje de un periodista para ser el nuevo director de comunicación.
Manifestarse contra Lim, ante la Generalitat, casi en verano y sin President. No seré yo quien juzgue las iniciativas de nadie, porque para eso está el entorno, que es grande, y además, libre. Pero desde mi punto de vista, que sólo es mío y no pretende ser la vedad absoluta de nada, que se convoque un sábado 17 de junio al valencianismo, igual no es el mejor día ni la mejor hora.