Sólo quiero ser del Valencia, decir lo que pienso, no convencer a nadie, y que me dejen tranquilo con mi forma de ver las cosas. Quiero mi libertad, que es algo mucho más sencillo de pedir que de tener, y parece mentira, porque estamos en pleno siglo XXI y esto no tendría que ser una especie de ruego, sino la más absoluta normalidad.