Lo del entorno del Valencia, ya demasiadas veces, es para que todos pensáramos un poco, reflexionaremos algo más, e hiciéramos acto de contrición. Todo es un problema, siempre, da igual el qué y cuándo, y eso no tiene razón de ser, por más que se intenten dar argumentos para justificar todas las posiciones. Cada día, además, aparece un nuevo drama en el que centrarse, y en serio, me supera.