María José Catalá quiere acabar el Nuevo Mestalla y ayudar al Valencia y a Valencia. Sin más. Y eso entiendo que tiene un coste social, porque claro, cualquier cosa que no sea lanzar insultos a Peter Lim, o hacer el bien queda de puertas para fuera, se considera colaboracionismo, que me parece una palabra lamentable, pero que está en boca de muchos. Y lo curioso es que hay quien se sorprende de que la alcaldesa, lejos de intentar perpetuar un problema, lo intente solucionar.