Los fichajes del Valencia 22/23 son un drama. No por la calidad de los jugadores, que como hasta ahora no ha venido nadie no la podemos analizar, sino porque la ristra de nombres que salen sin ningún tipo de filtro ni control han hecho que el personal esté llegando a unos niveles de desconexión que quien suscribe, con más de 26 años de cuarteles profesionales en estas lides, no recuerda.