Mi padre me enseñó que el Valencia es lo más importante, cuando estamos hablando de fútbol. Me educó a no preguntar contra quién jugábamos, porque lo importante era que jugara nuestro equipo. No le escuché hablar nunca mal de ningún presidente, y de hecho siempre lo hizo con afecto del doctor Tormo (y de su hija Gracia, que se nos fue hace poco), y admiró a Pepe Ramos Costa. Con uno nos fuimos a la ruina y con el otro a Segunda, pero el Valencia era más importante que todo eso, y había que ayudar, siempre ayudar.