"Carlos Corberán no ha pedido refuerzos para el Valencia. Dijo que venía trabajar con los jugadores que hay. Hasta el 31 de enero vamos a trabajar para mejorar la plantilla porque es nuestra obligación. Lo intentaremos hasta el final. Eso implica que tenemos las licencias ocupadas y se necesitarían movimientos. Hemos recibido llamadas por jugadores importantes, pero no estamos abiertos a negociar".
Las palabras de Miguel Ángel Corona en la presentación de Max Aarons dan para mucho, y como ya han pasado varios días, otro partido de Liga, y los refuerzos pendientes siguen eso, pendientes, es un buen momento para analizarlas mucho más en frío.
Corona se equivoca claramente en una cosa: “no me arrepiento para nada. Confío en la plantilla. Nuestros cambios fueron Roman por Rafa, Peter por Rioja y añadimos a Enzo, Dani Gómez... Reforzamos muchísimo nuestra portería. El fútbol a veces tiene otras circunstancias que no se traducen en el rendimiento que deberíamos. Nuestros jóvenes tienen 30-35 partidos más de experiencia y tengo confianza en ellos”.
Lo que dice es cierto, pero es obvio que ha salido todo mal, o casi, porque además hacían falta otras muchas cosas que no han pasado. Efectivamente no se vendió a nadie, pero se cambiaron piezas, y no se añadió casi ningún factor diferencial.
Y ahora el tema es que no vamos a vender a nadie importante en enero… de momento, porque Corona sabe que eso no depende de él, y que si ocurre, tampoco tiene certeza de que vaya a haber recambio. Puedo entender muchas cosas de su trabajo, muchas, pero el discurso público tiene que ser otro, muy distinto.