¿El Valencia de Bordalás tiene un banquillo de garantías? El año pasado se contaba con un once más que dingo… cuando se tenía a todos los buenos. El problema empezaba cuando faltaban algunos, algo que pasó durante toda la temporada, o cuando el partido pedía cambios y el rival iba siendo mejor con cada uno de ellos, y tú, no. Algo así pasó en Granada, donde Bordalás contemporizó por las razones que él sabrá, aunque todos vimos fantasmas recientes. Ahora mismo, y al menos sobre el papel, todo es diferente.
Se tienen dobladas casi todas las demarcaciones con jugadores de nivel (nadie dice que todos sean estrellas mundiales, no confundamos las cosas), y que ahora falten algunos titulares, aunque sigue siendo un problema, no se convierte en un absoluto drama como ocurría la campaña pasada. Los 5 fichajes, y dos “sorpresas”, han ayudado y mucho a esa sensación que debe constatarse con el devenir de los partidos. Mamardashvili ha dado otro aire a la portería, hasta el punto de cambiar todos los planes del club de arriba a abajo. Alderete ha dado mucho más nivel al eje de la zaga, lo mismo que Foulquier a toda la banda derecha, donde ahora se cuenta con varios especialistas.
Guillamón, la segunda sorpresa, puede hacer que la espera hasta enero por un “6” sea menos larga, y Hélder Costa ha venido a dar ese desborde que era tan necesario y que todos veíamos como un gran déficit unos días atrás. Delante hay alternativas, por ejemplo Guedes y Maxi tienen galones, y sabemos lo que puede hacer Vallejo, pero Marcos André y Hugo Duro le dan un plus a todo que va a hacer crecer la competencia de un modo poco menos que exponencial. La pinta es mucho mejor, más banquillo parece que tenemos. Y si Bordalás mete a 17-18 jugadores en dinámica… Pensemos en ganar cada partido.