"Si todos los días comes zanahorias, lo normal es que todos los días cagues zanahorias". La frase es de un coach motivacional llamado Emilio Duró, al que por cierto, recomiendo encarecidamente. Y lo cierto es que es un resumen de lo que pasa al Valencia muchas veces, pero especialmente, fuera de casa. Si en todos, o casi todos, los partidos hacemos lo mismo (o muy parecido), y los resultados no son lo buenos que queremos, quizá no sea una locura cambiar algunas y ver qué es lo que pasa en ese momento.
El sistema es invariable para Gracia, y eso a veces no es bueno, porque los hombres que se necesitan para su 4-4-2 es posible que no se tengan, ya que muchos han cambiado sus roles y sus posiciones naturales para poder adaptarse. Ese sería un primer paso, que resulta poco menos que quimérico, porque el técnico navarro no da muestras de querer dar su brazo a torcer en este sentido. Pero es que si no es esto, la otra opción es cambiar unos jugadores por otros.
Y no, no estamos hablando de decirle a Gracia quién debe jugar y quién no, que no somos tan osados. Pero hay jugadores que apenas si están contando con minutos, algunos directamente no tienen, y tampoco sería una absoluta locura ver qué ocurre con ellos sobre el terreno de juego. Y tampoco estamos hablando de experimentar, sino de intentar otras cosas con la misma base de equipo. Contra el Betis, y por las bajas, puede ser un momento tan bueno como otro cualquiera, aunque...