No ha sido una casualidad que el Valencia lograra cerrar su clasificación para la Champions League con dos jornadas de antelación, se ha trabajado bien en todos los frentes y el club vuelve a estar entre los cuatro primeros de la liga. Varios factores han sido clave para salir de una situación que parecía no tener retorno y había sumido a la afición en un preocupante estado de desesperación.
Mateu Alemany toma el mando
Su llegada supuso el primer gran cambio. Afortunadamente Peter Lim delegó gran parte de la toma de decisiones a personas preparadas y con experiencia, aunque sigue teniendo hombres de su confianza en la capital del Túria, Alemany ha sido la cabeza visible en negociaciones y decisiones tan trascendentes como la elección del nuevo entrenador.
El Valencia tuvo un entrenador
Anteriormente pasaron por el club desde comentaristas de televisión a preparadores físicos reconvertidos, pasando por otros técnicos con poca experiencia o Prandelli, un italiano con más cartel que resultados a sus espaldas. Se apostó por un técnico conocedor de la liga española y con una idea de juego que se asemejaba mucho a la que históricamente triunfó en la entidad. El fichaje de Marcelino fue un acierto.
Un vestuario renovado
Salieron los elementos tóxicos y los jugadores que se quedaron asumieron el reto de cambiar de actitud, futbolistas como Parejo o Santi Mina son el fiel reflejo de que el vestuario es muy distinto al de años anteriores. Todos miran por el colectivo de forma profesional.
Una afición madura y comprensiva
La grada de Mestalla se ha convertido en el gran aliado de los futbolistas. En ningún momento hubo rencor por los disgustos de años anteriores y en los momentos difíciles el público no dio la espalda a los suyos. Ahora es momento de celebrar el regreso a Champions ya que la afición ha puesto un importante grano de arena en ello.