El Levante UD ya piensa en el Rayo y Málaga

El equipo granota necesita vencer y convencer

Deporte Valenciano | 07 ENE. 2014 | 16:42

El Levante de la primera semana del mes de enero afronta retos desiguales, aunque en el fondo hay una convergencia absoluta puesto que en el fútbol se acentúa, por encima de cualquier otro aspecto y vector, el valor que emana de la victoria cuando los jugadores saltan Al interior del terreno de juego para competir. Y la escuadra azulgrana bajará a la arena por dos ocasiones prácticamente encadenadas y, además, de forma consecutiva en el tiempo. Son los rigores del alumbramiento de 2014.

El fútbol pareció eclipsarse con motivo de las fiestas navideñas, pero tras el parón producido regresa con vitalidad y con una sucesión de confrontaciones. El calendario se muestra implacable con las huestes granotas. Y no hay mejor exponente o indicativo que escrutar el volumen de partidos que ya se anuncian. Y los próximos movimientos del grupo que conduce desde el banquillo Joaquín Caparrós. Cantidad, calidad y un plus adicional de trascendencia si se contextualiza el eje de la cronología en el tiempo más presente.

La derrota saldada en el derbi hay que metabolizarla con celeridad. Más que una necesidad quizás sea una exigencia en toda regla del guion que marca el desarrollo de la competición. Las miradas del Levante a corto plazo son alternas, en función de los desafíos que establecen el formato copero y el ámbito de la Liga BBVA.

Quizás el ciclo de partidos ante el Rayo y Málaga pueda retroalimentarse, al menos desde la perspectiva que acuña el estado anímico; un componente fundamental en la disciplina del balompié para afrontar los retos. Es obvio que los caminos de la sociedad azulgrana se bifurcan claramente durante la semana naciente. La Copa y la Liga se solapan en los siguientes días aunque anuncian augurios antagónicos. Se tocan y no se atraen, pero en su núcleo resultan convergentes. Un convincente partido ante el Rayo podría proyectar la imagen granota en el encuentro ante el Málaga.

Vallecas anuncia el regreso de la competición del K.O. En esencia se trata de un duelo parejo a dirimir en ciento ochenta minutos de verdadera pasión. La Copa es arrebato y ardor con el ascendente que esconde descubrir la posibilidad de medirse al F.C. Barcelona en la ronda siguiente. El Levante pisa el umbral de los octavos de final de nuevo. No se trata de una condición novedosa en los tiempos más cercanos. Desde su regreso a Primera División, en el curso 2010-2011, circunda habitualmente por este espacio.

La Copa presenta un componente que no tiene la Liga. Esa especie de hedonismo que destila se difumina al centrar la atención en el campeonato de la regularidad. Y la semana actual enmarca la cita liguera ante el Málaga. Parece incuestionable el calado que adquiere la confrontación. Los dos equipos comparten esa sensación en la previa.

El choque coincide con el punto y final de la primera fase de la competición. El telón se echará, y aunque queda un largo trecho por recorrer hasta alcanzar el final, el precio de los puntos cotiza al alza para dos entidades que arriban al duelo emparejados en la clasificación general. Con veinte puntos en sus respectivos casilleros, la victoria no supondría una variación sustancial, ni tampoco definitiva desde un punto de vista numérico, si bien habría que analizar otros conceptos para valorarla en su justa medida.

Es evidente que aumentar los dígitos hasta los veintitrés acortaría el desafío de la permanencia que suele situarse en la frontera de los cuarenta puntos. No sería un paso definitorio, ni decisivo, pero liberaría al equipo de tensión con el consiguiente rearme de moral extra, máxime a la vista del siguiente invitado; el F.C. Barcelona