El pesimismo se ha instalado en el valencianismo, una gran parte del entorno da por hecho que el equipo no logrará mantener la categoría aunque Baraja está convencido de que la suerte cambiará, ¿en qué se puede creer?
Tiempo
El pesimismo se ha instalado en el valencianismo, una gran parte del entorno da por hecho que el equipo no logrará mantener la categoría aunque Baraja está convencido de que la suerte cambiará, ¿en qué se puede creer?
Tiempo
¿Por qué el Valencia no cerró ningún fichaje en el pasado mercado de invierno? La pregunta es muy importante, sin duda, aunque todos tenemos claro que jamás tendrá una respuesta, porque quien la sabe, no habla nunca. Por Peter Lim pasa todo, siempre, y cuando viene gente es porque él quiere, y cuando no, por todo lo contrario. Un equipo con carencias para poder aspirar a algo más que la mitad de la tabla pedía un medio centro, o un interior como poco, amén de otro extremo.
Si no queremos que el Valencia baje, lo primero va a ser creerlo de verdad. Como decía uno de los tipos más grandes que hay en Twitter Valencia, @Consensador, "es el mejor momento de hacer sangre y sacar pecho por tener más razón unos que otros... Dejaos de leches y poneos a animar si es que realmente queréis que salgamos del pozo, si es que realmente queréis…".
El Valencia ha entrado en una dinámica inexplicable, es el peor equipo de La Liga desde que la competición se reanudó tras el Mundial y los jugadores viven un auténtico bloqueo. Penúltimos en liga, negados de cara a gol y sufriendo golpes en momentos clave de los partidos. Lo cierto es que el Valencia no pierde por goleadas y la mayoría de los encuentros suelen estar en el alambre, esto sería un dato para tener algo de optimismo y pensar que la suerte tampoco está ayudando.
Del Valencia de Baraja a muerte. Quien no quiera hablar de fútbol me va a tener que perdonar, porque es de lo único que quiero saber hasta que termine esta pesadilla. Porque ahora mismo lo que hay en juego es mucho más que conservar la categoría, que también, y para ello hay que agarrarse a los que tenemos, a los que somos, como si no hubiera un mañana. No son malos ni buenos, son los nuestros, no tenemos otros y eso no va a cambiar.
Ya nadie habla en el Valencia de la renovación de Toni Lato. Y el primero que va a callar será el propio jugador, que es demasiado valencianista como para ahora poner por delante tal y como están las cosas. En e club hay una parálisis evidente generada por el pánico, a la par que la incerteza y el no tener demasiado claro quién debe tomar según qué decisiones.
El Valencia se va al carajo. Nuestro Valencia. El de nuestros abuelos y padres y ahora de nuestros hijos. Se va porque además de todo lo que nos pasa, que es mucho, lo estamos empujando a hacerlo. Estoy asustado, frustrado y cabreado, todo al mismo tiempo, como creo que le sucede a cualquiera que sienta estos colores como parte de su vida y de su familia. Pero eso no me da derecho a tener barra libre para todo. Ni a mí ni a nadie.
El pesimismo se ha instalado en el valencianismo, una gran parte del entorno da por hecho que el equipo no logrará mantener la categoría aunque Baraja está convencido de que la suerte cambiará, ¿en qué se puede creer?
Tiempo
El Valencia ha entrado en una dinámica inexplicable, es el peor equipo de La Liga desde que la competición se reanudó tras el Mundial y los jugadores viven un auténtico bloqueo. Penúltimos en liga, negados de cara a gol y sufriendo golpes en momentos clave de los partidos. Lo cierto es que el Valencia no pierde por goleadas y la mayoría de los encuentros suelen estar en el alambre, esto sería un dato para tener algo de optimismo y pensar que la suerte tampoco está ayudando.
¿Por qué el Valencia no cerró ningún fichaje en el pasado mercado de invierno? La pregunta es muy importante, sin duda, aunque todos tenemos claro que jamás tendrá una respuesta, porque quien la sabe, no habla nunca. Por Peter Lim pasa todo, siempre, y cuando viene gente es porque él quiere, y cuando no, por todo lo contrario. Un equipo con carencias para poder aspirar a algo más que la mitad de la tabla pedía un medio centro, o un interior como poco, amén de otro extremo.
Del Valencia de Baraja a muerte. Quien no quiera hablar de fútbol me va a tener que perdonar, porque es de lo único que quiero saber hasta que termine esta pesadilla. Porque ahora mismo lo que hay en juego es mucho más que conservar la categoría, que también, y para ello hay que agarrarse a los que tenemos, a los que somos, como si no hubiera un mañana. No son malos ni buenos, son los nuestros, no tenemos otros y eso no va a cambiar.
Si no queremos que el Valencia baje, lo primero va a ser creerlo de verdad. Como decía uno de los tipos más grandes que hay en Twitter Valencia, @Consensador, "es el mejor momento de hacer sangre y sacar pecho por tener más razón unos que otros... Dejaos de leches y poneos a animar si es que realmente queréis que salgamos del pozo, si es que realmente queréis…".
Ya nadie habla en el Valencia de la renovación de Toni Lato. Y el primero que va a callar será el propio jugador, que es demasiado valencianista como para ahora poner por delante tal y como están las cosas. En e club hay una parálisis evidente generada por el pánico, a la par que la incerteza y el no tener demasiado claro quién debe tomar según qué decisiones.
El Valencia se va al carajo. Nuestro Valencia. El de nuestros abuelos y padres y ahora de nuestros hijos. Se va porque además de todo lo que nos pasa, que es mucho, lo estamos empujando a hacerlo. Estoy asustado, frustrado y cabreado, todo al mismo tiempo, como creo que le sucede a cualquiera que sienta estos colores como parte de su vida y de su familia. Pero eso no me da derecho a tener barra libre para todo. Ni a mí ni a nadie.