El Valencia sigue trabajando en reforzar la plantilla, a estas alturas todos sabemos que cualquier incorporación va a ser sometida a la censura de un sector acostumbrado a juzgar de antemano sin esperar a que el terreno de juego dicte sentencia. Es algo normal en el valencianismo y ya lo vimos el verano pasado con Almeida o anteriormente con Mamardashvili.