La primera regla de quien quiere comprar un club es que nadie lo sepa. A excepción del vendedor, claro. Y todo lo que sale de esa hoja de ruta, trae problemas. Y si la primera maniobra del presunto comprador es contar a la prensa que tiene idea de hacerlo, al 99% de posibilidades no se cerrará ese negocio, sin ninguna duda. Y es que lo primero que se hace cuando un asunto de este estilo empieza a carburar de verdad, es firmar una NDA, non-disclosure agreement, o para entendernos todos, un documento de confidencialidad.