Ni el más pesimista de los valencianistas habría imaginado en 2014 que el Valencia estaría en la situación actual casi una década después. El proceso de venta fue una dura batalla entre frentes con muchos intereses de por medio, pero gran parte de la afición acogió a Peter Lim con el mayor de los cariños. Duele ver cómo ha tratado el singapurense al club y sobre todo el desprecio hacia unos aficionados que a día de hoy se sienten ninguneados y engañados.