El Valencia cerró tres fichajes el pasado verano que no hay forma de que funcionen. Sergi Canós, Selim Amallah y Roman Yaremchuk, en todos los casos, están muy lejos de lo que se espera de ellos por un lado, y sobre todo, de lo que se necesita, porque sus roles dentro de la plantilla debían ser muchísimo más importantes, y no se encuentra la manera de que eso pase.