Lo primero que debe hacer el Valencia es cerrar la renovación de Rubén Baraja. Es la base, la piedra angular, los cimientos más sólidos que podemos encontrar para construir un proyecto de verdad, que tenga cara y ojos y sea reconocible, y en un tiempo concreto, no eterno, devolvernos al lugar que este club se merece por historia y por potencial. Porque aunque el Pipo tiene contrato hasta 2025, está claro que si sigue, es porque todo esto puede existir.