“Mosquera renovaría por el Valencia ya mismo con una cláusula que ni superara los 25 millones de euros”. La noticia la daba la semana pasada la Cadena SER, y realmente no es algo descabellado, al menos en el planteamiento.
“Mosquera renovaría por el Valencia ya mismo con una cláusula que ni superara los 25 millones de euros”. La noticia la daba la semana pasada la Cadena SER, y realmente no es algo descabellado, al menos en el planteamiento.
El fútbol español ha estado con Valencia, y eso hay que agradecerlo. Ya no sólo han sido las muestras de cariño de todo el mundo, las declaraciones sentidos de entrenadores y jugadores diciendo que jugar era una barbaridad y una falta de respeto, sino la gente, los aficionados. En todos los rincones del país, desde los clubes más grandes hasta los más pequeños, se han movido, de verdad, para poder ayudar en la medida de los posible.
Va a ser el peor lunes de la historia reciente de Valencia. Después de unos terribles, los más terribles que podamos recordar pandemia al margen porque no fuimos conscientes de las cosas hasta más adelante, nos toca volver cada uno a lo suyo, a su vida, a su trabajo, a sus estudios. Y, sinceramente, no sé cómo vamos a poder hacerlo en el corto plazo, porque lo que estamos viviendo es algo que supera cualquier cosa que podamos imaginar.
Los valencianos estamos pasando el que probablemente es el peor momento de nuestra historia, desde este medio no podemos hacer menos que solidarizarnos con todas las víctimas pero a la vez, somos conscientes de que nuestra misión no es la de juzgar ni ser notarios de una actualidad que excede lo futbolístico. Poco a poco hay que volver a la normalidad, y en nuestro caso a hablar de la actualidad futbolística, que en el caso del Valencia CF no se puede decir que sea positiva.
El pueblo valenciano exige la verdad. Exige que nos digan a la cara las consecuencias reales del peor desastre natural del siglo XX. Exige que nos digan a cuántos de los nuestros vamos a enterrar. Exige que nos digan las causas de este desastre respecto a la previsión y la respuesta posterior. Exige que nos digan las razones por las que durante días sólo ayudaron voluntarios y nadie más. Exige que nos digan nos digan la puñetera verdad.
El Valencia comenzará en firme su proceso de venta en torno a un año vista. No, no es ninguna primicia, ninguna noticia que se me haya filtrado de forma interesada para que la airee. Con la edad que tengo, y los años de cuartel que llevo, la verdad es que no necesito nada de todo eso para poder respirar, pueden estar tranquilos los que sí funcionan de este modo.
Son días en los que cuesta hablar de fútbol. El Valencia CF está en el fondo de la tabla pero esto es una cuestión absolutamente secundaria si tenemos en cuenta el escenario, los valencianos estamos sufriendo demasiado y hemos vuelto a sentir el desprecio de las instituciones. La solidaridad de la gente que cruza nuestras fronteras nos ha llegado, el desprecio de aquellos que ni siquiera fueron capaces de parar la competición también.
“Mosquera renovaría por el Valencia ya mismo con una cláusula que ni superara los 25 millones de euros”. La noticia la daba la semana pasada la Cadena SER, y realmente no es algo descabellado, al menos en el planteamiento.
Los valencianos estamos pasando el que probablemente es el peor momento de nuestra historia, desde este medio no podemos hacer menos que solidarizarnos con todas las víctimas pero a la vez, somos conscientes de que nuestra misión no es la de juzgar ni ser notarios de una actualidad que excede lo futbolístico. Poco a poco hay que volver a la normalidad, y en nuestro caso a hablar de la actualidad futbolística, que en el caso del Valencia CF no se puede decir que sea positiva.
El fútbol español ha estado con Valencia, y eso hay que agradecerlo. Ya no sólo han sido las muestras de cariño de todo el mundo, las declaraciones sentidos de entrenadores y jugadores diciendo que jugar era una barbaridad y una falta de respeto, sino la gente, los aficionados. En todos los rincones del país, desde los clubes más grandes hasta los más pequeños, se han movido, de verdad, para poder ayudar en la medida de los posible.
El pueblo valenciano exige la verdad. Exige que nos digan a la cara las consecuencias reales del peor desastre natural del siglo XX. Exige que nos digan a cuántos de los nuestros vamos a enterrar. Exige que nos digan las causas de este desastre respecto a la previsión y la respuesta posterior. Exige que nos digan las razones por las que durante días sólo ayudaron voluntarios y nadie más. Exige que nos digan nos digan la puñetera verdad.
Va a ser el peor lunes de la historia reciente de Valencia. Después de unos terribles, los más terribles que podamos recordar pandemia al margen porque no fuimos conscientes de las cosas hasta más adelante, nos toca volver cada uno a lo suyo, a su vida, a su trabajo, a sus estudios. Y, sinceramente, no sé cómo vamos a poder hacerlo en el corto plazo, porque lo que estamos viviendo es algo que supera cualquier cosa que podamos imaginar.
La solución a los problemas del Valencia no es que Lim venda, sino que alguien le compre. Y el matiz no es grande, es gigante, enorme, de unas dimensiones que tengo muy claro que no sabemos medir, y que por otra parte, tampoco tenemos muchas ganas de conocer.
El Valencia comenzará en firme su proceso de venta en torno a un año vista. No, no es ninguna primicia, ninguna noticia que se me haya filtrado de forma interesada para que la airee. Con la edad que tengo, y los años de cuartel que llevo, la verdad es que no necesito nada de todo eso para poder respirar, pueden estar tranquilos los que sí funcionan de este modo.
Son días en los que cuesta hablar de fútbol. El Valencia CF está en el fondo de la tabla pero esto es una cuestión absolutamente secundaria si tenemos en cuenta el escenario, los valencianos estamos sufriendo demasiado y hemos vuelto a sentir el desprecio de las instituciones. La solidaridad de la gente que cruza nuestras fronteras nos ha llegado, el desprecio de aquellos que ni siquiera fueron capaces de parar la competición también.