Hay miedo en el entorno por el Valencia que viene. Podemos edulcorar la sensación lo que queramos, que es algo muy libre, pero lo cierto es que es el verano con más pánico en mucho tiempo, porque venimos de verle las orejas al lobo a un dedo de distancia, y eso es algo que indica el declive sin frenos a nivel deportivo que comenzó en 2020.