Ese tono lastimero que estamos empezando a querer implantar en el entorno del Valencia me saca de quicio. Y eso no significa que la política deportiva de Meriton este verano no me parezca aberrante, que no entienda nada de lo que se ha hecho desde que volvió el fútbol tras el confinamiento hasta hoy, o que me parece lamentable que se mintiera al entrenador o a jugadores.