Todos los que somos del Valencia, y tenemos una edad similar a la mía (46), somos un gol de Rubén Baraja al Espanyol. Aquel día fue la culminación de los sueños de niño, de pensar que eso de ganar Ligas no sólo era cosa de otros, era también nuestra. Creo que no me cansaré en la vida de ver aquel partido contra el Espanyol. El gol perico, la expulsión de Carboni, y la segunda parte que nos cambió a todos para siempre.