Un domingo de Navidad, en Valencia, y sin fútbol. Quiero olvidarme por un rato de la maldita pandemia que nos está cambiando la vida de forma imparable desde hace casi dos años. Quiero pensar que estamos en 2019, en un 26 de diciembre, en el segundo día de Navidad, donde en mi casa se celebra con un cocido valenciano al estilo de Villena.