Mestalla es ese estadio capaz de ganar partidos para el Valencia, porque puede respirar, pueden sentir, puede rugir de verdad más allá del relato épico que tanto nos gusta a los periodistas para días de este estilo. Hoy estoy en modo abuelo cebolleta, pero es que a uno le vienen los recuerdos a la cabeza porque hay analogías que lo ponen delante de forma inevitable.