Reparta como reparta el Valencia las entradas para la final de la Copa del Rey, va a estar mal. Y eso es algo que no podemos hacer por cambiar, aunque tengo claro que será un foco de discusiones acaloradas, al menos durante unos días. Partamos de una máxima irrefutable: hay mucha más gente que quiere ir a La Cartuja que entradas disponibles, con lo que eso ya nos quiere decir que habrá muchos aficionados que se queden fuera.