"Yo no soy el portavoz del Valencia", decía Bordalás el martes. Y es que yo me pregunto a qué espera el Valencia para salir a hablar de manera oficial sobre los mil asuntos que tiene encima de la mesa. Se acumulan, uno tras otros, y eso como si valiera la táctica de la avestruz, y metiendo la cabeza debajo de la tierra se pudiera solucionar todo, o simplemente pasara la tempestad.