El culpable de este Valencia se llama Peter Lim, no José Bordalás. Este es un principio innegociable, porque todo aquel valencianista con dos dedos de frente lo tiene claro. La plantilla es corta, en algunos sitios no tiene jugadores, y en otros, que es otro tema, demasiadas bajas por cuestión de lesiones. El técnico alicantino no es el mejor del mundo, pero le está sacando el mejor partido que tiene a un grupo del que le sobraba el 20% en el pasado mercado de invierno.