El Valencia crece con las derrotas, siempre ha sido así. Si repasamos la historia nos podemos dar cuenta de ello, al menos en los últimos 30 años. Madrid en el 95 o París y Milán en 2000 y 2001 fueron puntos de inflexión hacia arriba, con sus contextos particulares, pero nos abrieron el hambre de volver, de pelear para regresar. Algo que este club siempre ha hecho, porque en tiempos de hablar tanto del ADN, eso es algo que llevamos en la sangre grabado a fuego.