El guantazo de realidad del valencianismo este verano ha sido épico. Lo digo contento, mucho, y a grito pelado aunque sea a través de un teclado. De todas las cosas negativas que pasan en nuestro entorno, la que puede conmigo es cuando se le falta al respeto a la afición, por parte de quien sea, y encima se alardea de conocerla y adelantar qué es lo que va a hacer.