"En otras épocas Mestalla habría despedido a los jugadores y el técnico con una gran pañolada tras estos resultados", frases similares se podían leer en redes tras la derrota ante el Mallorca, y lo cierto es que no les faltaba razón a aquellos que las llevaban al debate. Es una realidad que constata que la grada de Mestalla es mucho más suave con los suyos que en anteriores épocas, pero en este caso no es culpa de unos aficionados que pese a que el Valencia no da alegrías siguen acudiendo en masa al estadio.