“¿Cuántos a cuánto o cómo conseguir lo que hay que conseguir? Esa es la pregunta y la forma más honesta de darle un giro a todo esto. Igual esa fórmula, a priori tan descabellada y loca, es la única que valga.
“¿Cuántos a cuánto o cómo conseguir lo que hay que conseguir? Esa es la pregunta y la forma más honesta de darle un giro a todo esto. Igual esa fórmula, a priori tan descabellada y loca, es la única que valga.
El entorno debe apretar al dueño del Valencia, a Peter Lim y a su empresa, Meriton. Y por extensión a todos los empleados de la misma que rigen los destinos del club. ¿Alguien normal pone en duda esto? Pero hace tiempo que esa visión de las cosas ha quedado reducida a olvidarnos de Lim cuando se gana, como si no tuviera nada que ver, y al insulto inadmisible cuando tenemos un año que es malo o muy malo.
“Lim está en el Valencia para hacer negocios con Jorge Mendes”. Esta frase es poco menos que un dogma de fe en algunos sectores. Y es que además alguno está totalmente convencido que el club lleva vendiendo jugadores sin parar desde que llego Lim. Y comprando también, y comprando.
El Valencia es, ahora mismo, un absoluto desastre de equipo. Se ha levantado el pie del acelerador, se ha apagado la máquina, y como no somos un compendio de aspirantes al Balón de Oro, cuando no vamos el 100% somos un grupo vulgar. No pasa nada, no es un menosprecio, simplemente una constatación de lo que somos. Porque cuando hemos dado ese nivel, siendo los mismos, nos ha dado para ser cuartos, ganar la Copa… en fin, no nos hagamos más mala sangre, porque ya hay bastante.
Peter Lim le debe explicar al entorno del Valencia qué quiere hacer con el club, qué idea tiene en la cabeza, cuál es el plan, que obviamente cambia con la salida de todos en el club. Y da la sensación de que esto no ha terminado, que se empieza a parecer mucho a 2017, y en aquel momento, de enero a junio, no quedó casi nadie en su sitio, en todos los departamentos.
"Hay que exigir a Peter Lim que venda el Valencia". La frase no puede ser más vacía ni más populista. Porque encima va a haber gente que se crea que eso es posible... y esto funciona así. Que un tipo que invierte 200 millones de euros, amén de avalar una serie de compromisos, decida por aclamación popular que no, que ya no.
El nuevo Valencia de Peter Lim nadie sabe cómo va a ser, pero lo que está claro es que será eso, nuevo. En apenas unas horas, el entrenador Albert Celades ha sido cesado, y poco después, el director deportivo, César Sánchez, ha presentado su dimisión (gesto que le honra y que es lógico por lealtad a quien le trajo). Además de una profunda renovación deportiva que se atisba en verano, toca decidir antes quiénes serán los encargados de llevarla a cabo.
“¿Cuántos a cuánto o cómo conseguir lo que hay que conseguir? Esa es la pregunta y la forma más honesta de darle un giro a todo esto. Igual esa fórmula, a priori tan descabellada y loca, es la única que valga.
“Lim está en el Valencia para hacer negocios con Jorge Mendes”. Esta frase es poco menos que un dogma de fe en algunos sectores. Y es que además alguno está totalmente convencido que el club lleva vendiendo jugadores sin parar desde que llego Lim. Y comprando también, y comprando.
El entorno debe apretar al dueño del Valencia, a Peter Lim y a su empresa, Meriton. Y por extensión a todos los empleados de la misma que rigen los destinos del club. ¿Alguien normal pone en duda esto? Pero hace tiempo que esa visión de las cosas ha quedado reducida a olvidarnos de Lim cuando se gana, como si no tuviera nada que ver, y al insulto inadmisible cuando tenemos un año que es malo o muy malo.
El Valencia es, ahora mismo, un absoluto desastre de equipo. Se ha levantado el pie del acelerador, se ha apagado la máquina, y como no somos un compendio de aspirantes al Balón de Oro, cuando no vamos el 100% somos un grupo vulgar. No pasa nada, no es un menosprecio, simplemente una constatación de lo que somos. Porque cuando hemos dado ese nivel, siendo los mismos, nos ha dado para ser cuartos, ganar la Copa… en fin, no nos hagamos más mala sangre, porque ya hay bastante.
Señor Peter Lim, se debe ganar el cariño del entorno del Valencia, no crisparlo todavía más. Se lo está diciendo alguien que cree en usted, que entiende que su presencia en mi club es más positiva que negativa, pero que cuando ve determinadas cosas, le hierve la sangre, como a todos.
Peter Lim le debe explicar al entorno del Valencia qué quiere hacer con el club, qué idea tiene en la cabeza, cuál es el plan, que obviamente cambia con la salida de todos en el club. Y da la sensación de que esto no ha terminado, que se empieza a parecer mucho a 2017, y en aquel momento, de enero a junio, no quedó casi nadie en su sitio, en todos los departamentos.
"Hay que exigir a Peter Lim que venda el Valencia". La frase no puede ser más vacía ni más populista. Porque encima va a haber gente que se crea que eso es posible... y esto funciona así. Que un tipo que invierte 200 millones de euros, amén de avalar una serie de compromisos, decida por aclamación popular que no, que ya no.
El nuevo Valencia de Peter Lim nadie sabe cómo va a ser, pero lo que está claro es que será eso, nuevo. En apenas unas horas, el entrenador Albert Celades ha sido cesado, y poco después, el director deportivo, César Sánchez, ha presentado su dimisión (gesto que le honra y que es lógico por lealtad a quien le trajo). Además de una profunda renovación deportiva que se atisba en verano, toca decidir antes quiénes serán los encargados de llevarla a cabo.