Peter Lim ya ha elegido al entrenador del Valencia 20/21, y su nombre es Albert Celades. Nada nuevo bajo el sol, nada que no hayamos contado aquí desde hace varias semanas, podríamos decir incluso meses.
Peter Lim ya ha elegido al entrenador del Valencia 20/21, y su nombre es Albert Celades. Nada nuevo bajo el sol, nada que no hayamos contado aquí desde hace varias semanas, podríamos decir incluso meses.
Peter Lim, el Nuevo Mestalla, el Valencia, y los “olvidos” intencionados de mucha gente que pretende repartir culpas y carnets, en la misma medida y con el mismo derecho: ninguno. El futuro estadio es un “marrón”, por si alguien no lo sabía ya a estas alturas. Y lo llamo así porque hay que invertir más de 100 millones de euros para poderlo terminar, y hay que vender el actual estadio, por otros 140 millones más.
El 24 de octubre de 2014 se hacía oficial la llegada de Peter Lim al Valencia, el empresario singapurense se hacía con la mayoría accionarial y de ese modo comenzaba una nueva era en el club. Ese mismo fin de semana presenciaba su primer partido en Mestalla, una victoria de los locales ante el Elche. Desde entonces el Valencia ha disputado 209 partidos en La Liga con un balance desigual.
Pues el Valencia le va a tener que pedir favores a Jorge Mendes en este mercado de verano 2020. Sea cuando sea que empiece, que es otro asunto que tampoco está nada claro, como muchos en torno al fútbol en los tiempos que corren. Pero nadie puede poner en duda, entiendo que no puede, que habrá que hacer varias salidas, que algunas no van a ser fáciles, y que para poder agilizar las cosas habrá que llamar al súper agente portugués.
El Valencia puede sufrir un cambio económico radical en su realidad de cara al curso que viene, siempre y cuando no se vuelva a jugar al fútbol y no se dispute la final de la Copa del Rey. La decisión de la UEFA de que sea el séptimo quien vaya a la Europa League y no los finalistas del torneo copero como pretendía (y llegó a anunciar) el presidente de la RFEF Luis Rubiales, supone un balón de oxígeno notable como mal menor si no se reemprende la Liga.
El Valencia de Peter Lim durante la crisis del COVID-19. Y también justo después, en el momento de esa llamada "nueva normalidad", que genera, al menos a quien suscribe, un mal rollo terrible por lo siniestro del nombre. El reto que tiene ante sí el máximo accionista de la entidad, que tengo muy claro que durante este proceso se va a convertir en el dueño, porque todos le vamos a exigir a él que ponga las soluciones, es mayor aún si cabe que el del momento en que se hizo con el club.
"Mi reino por una entrevista a Peter Lim”. Lo digo como lo pienso. Pagaría por poder sentarme media hora con el dueño, o máximo accionista para que nadie se enfade, del Valencia. Media o una entera, porque me da que ni con un día completo me bastaría para poder resolver todas las dudas que habitan en mi cabeza, y que posiblemente sean las mismas que a muchos valencianistas.
Peter Lim ya ha elegido al entrenador del Valencia 20/21, y su nombre es Albert Celades. Nada nuevo bajo el sol, nada que no hayamos contado aquí desde hace varias semanas, podríamos decir incluso meses.
El 24 de octubre de 2014 se hacía oficial la llegada de Peter Lim al Valencia, el empresario singapurense se hacía con la mayoría accionarial y de ese modo comenzaba una nueva era en el club. Ese mismo fin de semana presenciaba su primer partido en Mestalla, una victoria de los locales ante el Elche. Desde entonces el Valencia ha disputado 209 partidos en La Liga con un balance desigual.
Peter Lim, el Nuevo Mestalla, el Valencia, y los “olvidos” intencionados de mucha gente que pretende repartir culpas y carnets, en la misma medida y con el mismo derecho: ninguno. El futuro estadio es un “marrón”, por si alguien no lo sabía ya a estas alturas. Y lo llamo así porque hay que invertir más de 100 millones de euros para poderlo terminar, y hay que vender el actual estadio, por otros 140 millones más.
Pues el Valencia le va a tener que pedir favores a Jorge Mendes en este mercado de verano 2020. Sea cuando sea que empiece, que es otro asunto que tampoco está nada claro, como muchos en torno al fútbol en los tiempos que corren. Pero nadie puede poner en duda, entiendo que no puede, que habrá que hacer varias salidas, que algunas no van a ser fáciles, y que para poder agilizar las cosas habrá que llamar al súper agente portugués.
“No hay nadie al volante del Valencia de Peter Lim”. Esta es un frase que se ha convertido en una especie de estigma desde el pasado verano, cuando salieron, primero Marcelino García Toral, y luego Mateu Alemany.
El Valencia puede sufrir un cambio económico radical en su realidad de cara al curso que viene, siempre y cuando no se vuelva a jugar al fútbol y no se dispute la final de la Copa del Rey. La decisión de la UEFA de que sea el séptimo quien vaya a la Europa League y no los finalistas del torneo copero como pretendía (y llegó a anunciar) el presidente de la RFEF Luis Rubiales, supone un balón de oxígeno notable como mal menor si no se reemprende la Liga.
El Valencia de Peter Lim durante la crisis del COVID-19. Y también justo después, en el momento de esa llamada "nueva normalidad", que genera, al menos a quien suscribe, un mal rollo terrible por lo siniestro del nombre. El reto que tiene ante sí el máximo accionista de la entidad, que tengo muy claro que durante este proceso se va a convertir en el dueño, porque todos le vamos a exigir a él que ponga las soluciones, es mayor aún si cabe que el del momento en que se hizo con el club.
"Mi reino por una entrevista a Peter Lim”. Lo digo como lo pienso. Pagaría por poder sentarme media hora con el dueño, o máximo accionista para que nadie se enfade, del Valencia. Media o una entera, porque me da que ni con un día completo me bastaría para poder resolver todas las dudas que habitan en mi cabeza, y que posiblemente sean las mismas que a muchos valencianistas.