“El proyecto de Peter Lim en el Valencia no tiene para nada en cuenta la parte deportiva, sólo busca hacer negocio”. La frase es un dogma, y no pienso gastar la más mínima energía intentando convencer a nadie de nada, que no es mi función.
“El proyecto de Peter Lim en el Valencia no tiene para nada en cuenta la parte deportiva, sólo busca hacer negocio”. La frase es un dogma, y no pienso gastar la más mínima energía intentando convencer a nadie de nada, que no es mi función.
Hay que pedir cuentas a Meriton, a Anil Murthy y por extensión a Peter Lim, de la temporada que haga el Valencia. Esto es tan cierto como que hay que esperar a que termine el curso para hacerlo, supongo que estemos de acuerdo en este punto. Y si el año hubiera terminado ayer, el cabreo de todos sería enorme, gigante, de porciones megalíticas y en gran parte justificado.
¿Quién puede comprarle el Valencia a Peter Lim? No vale preguntar por quién quiere hacerlo, que para eso habría cola, sino quién puede realmente. Alguien que esté capacitado a nivel financiero para sentarse con el actual propietario de la entidad y hacerle una oferta por sus acciones por un lado, y asumir todos sus compromisos adquiridos en el cuaderno de venta por otro. Y todo es todo.
Peter Lim es el dueño del Valencia y Anil Murthy su presidente, y aunque el segundo no estaría sin que el primero quisiera, está claro que los dos no son lo mismo. Murthy, al que me gustaría calificar después de poder conocerlo en persona más allá de sus actos, que son los que son, está tomando una serie de decisiones que están incendiando a un sector de la opinión pública, en todos los sentidos, pero no a toda ella.
“El proyecto de Peter Lim en el Valencia no tiene para nada en cuenta la parte deportiva, sólo busca hacer negocio”. La frase es un dogma, y no pienso gastar la más mínima energía intentando convencer a nadie de nada, que no es mi función.
Hay que pedir cuentas a Meriton, a Anil Murthy y por extensión a Peter Lim, de la temporada que haga el Valencia. Esto es tan cierto como que hay que esperar a que termine el curso para hacerlo, supongo que estemos de acuerdo en este punto. Y si el año hubiera terminado ayer, el cabreo de todos sería enorme, gigante, de porciones megalíticas y en gran parte justificado.
“Eres un vendido a Peter Lim”, dice alguno que debe tener problemas para muchas cosas importantes, porque al final, quien me conoce de verdad, que tampoco es mucha gente, sabe lo que yo siento y he hecho por el Valencia en mi vida personal y profesional.
¿Quién puede comprarle el Valencia a Peter Lim? No vale preguntar por quién quiere hacerlo, que para eso habría cola, sino quién puede realmente. Alguien que esté capacitado a nivel financiero para sentarse con el actual propietario de la entidad y hacerle una oferta por sus acciones por un lado, y asumir todos sus compromisos adquiridos en el cuaderno de venta por otro. Y todo es todo.
Peter Lim es el dueño del Valencia y Anil Murthy su presidente, y aunque el segundo no estaría sin que el primero quisiera, está claro que los dos no son lo mismo. Murthy, al que me gustaría calificar después de poder conocerlo en persona más allá de sus actos, que son los que son, está tomando una serie de decisiones que están incendiando a un sector de la opinión pública, en todos los sentidos, pero no a toda ella.