Tener miedo en el Valencia, todos, es lo último que nos debe pasar. Nadie está diciendo que la situación no sea la que es, porque ya lo sabemos más que de sobre, pero ahora es cuando más fríos hay que estar, y eso puede ser lo que marque la diferencia entre vivir o caer en el pozo. Ciertamente el aire es difícilmente respirable, porque hay un aura de fatalismo que, al menos a mí, me molesta de forma sobrina.