El Valencia nunca estará democratizado. Al menos mientras siga siendo una Sociedad Anónima Deportiva, que maldita la hora. Pero es que eso de un club democratizado siempre ha sido una verdad a medias, porque votar, votaban los socios compromisarios, que no éramos todos, ni mucho menos. Pero más allá de cuestiones técnicas, que siempre están sujetas a interpretaciones, el actual estado de las cosas, que data de hace más de 30 años, hace imposible una reversión, por más que nos queramos empeñar.