Las claves para que el Valencia no convierta la temporada 20/21 en un desastre absoluto son claras, no demasiadas, pero desde luego, todas de obligado cumplimiento. Y dependen de mucha gente, no sólo de Javi Gracia o de la plantilla. Lo primero, y es 1 de enero, es que lleguen los refuerzos que hacen falta. Los mínimos, entendiendo por ello un central y un mediocentro, para el gusto del técnico navarro, de corte defensivo.