La increíble historia de Hugo Guillamón puede tener un final, a corto plazo, brutal. En el verano de 2020 estaba sin contrato, esperando a que el Valencia le hiciera una oferta, la que fuera y a pesar de haber debutado con el primer equipo, para quedarse en la que es su casa, donde quería estar. Estaba así porque la anterior dirección deportiva, algo perfectamente lícito, no creía en él y lo consideraba prescindible. Todos nos equivocamos, hasta los buenos.