Y Gonçalo Guedes ganó un gran partido para el Valencia. Han sido muchas veces las que hemos dicho que el luso no estaba a la altura en los grandes partidos, que no brillaba, que no marcaba la diferencia. Pero todo eso cambió en el partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey contra el Athletic. Recogía un rechace cerca de la frontal del área, hacía un recorte, se hacía espacio, y mandaba un misil que se convertía en el único tanto del encuentro. El clave, el importante, el decisivo.