“No hay huevos a recibir esta noche a André Almeida esta noche en Manises con pancartas y protestas pacíficas contra Meriton y Mendes por meter las zarpas en el Valencia, y así, enriquecerse a costa de nuestro centenario club”. Burradas de este estilo se leían el día que el club de Mestalla cerraba la llegada del centrocampista portugués. Cuando el odio ciega, el juicio se nubla, y pasan cosas como esta.