En el entorno del Valencia hay guardianes de la moral que dan bastante asco. Lo digo así, de forma directa y sin ambages, porque sin entrar en temas personales, que es una línea roja que jamás he traspasado, y que nunca lo haré, lo que no puede ser es que se diferencia entre el bien y el mal por un rasero que marcan 4 fundamentalistas y extremistas que no tienen en cuenta nada más que su ombligo.