Ser del Valencia es otro rollo completamente distinto, no tiene comparación. No quiero decir que seamos mejores que nadie, porque al final, cada uno valora (o debería) lo suyo por encima de lo de los demás, pero está claro que esta afición, este entorno, ha demostrado tantas veces que es otra cosa, que no podemos negarle la mayor. Aunque seamos juez y parte, tampoco vamos a obviar ese detalle.