Dudar en el Valencia de Gabriel Paulista es un delito. Lo vengo diciendo ya varias semanas, justo desde el día en el que se le quiso empalar tras la derrota del equipo en Vallecas. No estaba bien, de hecho puede estar mucho mejor, pero si el jugador español de origen brasileño se encuentra en esta situación, es por haber dado la cara muchas veces por este equipo, por haber forzado cuando no había más remedio, y por poner el bien general por delante del suyo propio.