Javi Guerra tiene que ser la estrella del Valencia, y ha de demostrarlo dentro y fuera del campo. No está siendo un buen arranque de temporada el suyo, aunque ha tenido chispazos de calidad, y sobre todo en los dos partidos de fuera de casa no ha estado especialmente bien, al contrario.
Y el remate a todo fue cuando las cámaras le captaron pidiéndole la camiseta a Raphinha después de que nos metiera dos goles en un rato, y que sus compañeros estuvieran aguantando la bronca gigante y merecida por parte de los aficionados que estaban en Barcelona.
Todo eso, al final, son detalles, y que si la cosa va bien se pierden en el olvido, pero sino, acaban siendo lastres que pesan toneladas. Javi debe ponerse a la faena, ser el líder de este equipo en el terreno de juego, y empezar a serlo también fuera. Su edad le puede jugar malas pasadas, que todos hemos sido unos críos y hemos cometido estupideces, de las que luego hemos aprendido.
Su nivel es el que vimos en muchos partidos de la segunda vuelta el curso pasado, lo que impulsó al Valencia a apostar por él de forma contundente. Y ahora le toca devolver esa confianza con juego, con todo el que tiene en sus botas, que es mucho y muy bueno. Hay que apretar y exigir, de eso no cabe duda, aunque yo me pondría el freno en matar a nadie, porque eso no creo que sirva para gran cosa.