Que el drama en el entorno del Valencia sea ahora que el Nuevo Mestalla no puede acoger conciertos, porque a ellos les ha parecido así, y porque encima el Roig Arena (a Juan Roig se le pega cuando interesa, y cuando no, silencio total) es espectacular y se lo va a quedar todo. La sueltan, le dan vuelo y hacen como si fueran análisis concienzudos, generan movimiento entre los suyos en redes, y a otra cosa.
Y suman incitativas locas, porque son eso, locas, para intentar encabronar a un entorno que ya de por sí está tenso con muchas de las cosas que nos pasan, que como sabemos son muchas y casi de todos los colores posibles.
Se ha intentado acabar con el Nuevo Mestalla de todas las formas posibles, y mira que ha habido gente que lo ha hecho, buscando muchos oscuros intereses de los que ahora, misteriosamente, ya no se habla. Y cualquier argumento es válido, porque además todos se van recogiendo al vuelo, no hay nada listo, es absoluta improvisación constante.
Al final, y a día de hoy, sólo podemos estar seguros de que el estadio será una realidad, aunque sea 20 años tarde, porque el club y la ciudad lo necesitaban como el respirar, por más que se quiera llevar la contraria a cualquier argumento que no venga bien.
Todo esto no ayuda, y siembra cosas que se recogerán en el futuro que no serán positivas para nada ni para nada. Pero a cierto sector parece que todo le da igual, y es una pena, porque todos somos del Valencia, nadie es mejor que nadie por pensar de cualquier modo, y eso no se tiene en cuenta.