“Estamos convencidos de dos cosas; en primer lugar, de que dentro del valencianismo hay una unión, algo que es esencial, y, en segundo lugar, que hay unión entre el valencianismo y las instituciones publicas, con las que tenemos que andar de la mano en conseguir este objetivo”. Las palabras son Juan Martín Queralt en nombre de Torino a Mestalla, una plataforma para "salvar" al Valencia que ha durado dos meses, y en la que casi todos se han ido cansados y enfadados. Hablar de unión con ese bagaje, al menos, cuestionable.
Pero es que hablar de unión entre las instituciones y el valencianismo es un concepto a tratar. La Fundación, de la que eran patronos todas las instituciones públicas, fue la que accedió a la venta a Peter Lim. Ojalá y que nunca, jamás, vuelvan a poner una mano en el Valencia, ni Generalitat ni Ayuntamiento ni nadie. Que no se volviera a dar en la vida, eso sí sería una buena noticia, que siempre andamos llorando a "papá estado" para que nos limpie la basura que nosotros hemos generado. Y por supuesto, sin poner un duro nunca, que eso va contra la religión de muchos.
“No entiendo que Meriton no haya querido hablar con nosotros, pero no me gusta enjuiciar a nadie que no esté delante de mí. Si estuviera el señor Murthy delante, le diría lo que pienso”, decía Queralt. Y la pregunta es la razón por la que tendría que hacerlo, sino vienen con ninguna oferta para comprarle las acciones. Yo formo parte del valencianismo, y en mi nombre, con todo el respeto al trabajo que puedan hacer, no hablan. No lo han hecho nunca, porque llevan 25 años con la misma cantinela y con los mismos resultados.