La injusticia permanente en el mundo del fútbol es una máxima que tienen más años que andar, que nadie puede cambiar, y que es tan cambiante y permeable como hacer un buen o un mal partido. Si el Valencia llegada con opciones de poder clasificarse para las semifinales de la Copa del Rey después de perder la ida en Getafe por 1-0 era porque Jaume Domènech hizo 3 paradas antológicas a Ángel y el resultado “solo” fue ese. Pero en el segundo 37 del partido de vuelta, el equipo salió con una caraja de las que hacen época, y en un fallo en cadena impropio de este grupo, el Getafe conseguía marcar. Todos salían en la foto, que era muy fea, pero al apuntaban los dedos acusadores era a Jaume, por supuesto, que sí, estaba mal colocado, pero era uno más de los que había fallado.
Jaume Doménech, portero del Valencia, un respeto https://t.co/uZXPt0Kv3K pic.twitter.com/KoLNgtdtpL
— locos por el fútbol (@locosvcf) 22 de enero de 2019
Nadie está diciendo que no fallara en ese, ni si quiera yo, que puedo pasar por un defensor suyo a ultranza, pero como cualquier crítica, hay que tener una medida. Sus paradas dejaron vivo al equipo, y algún mano a mano en la segunda parte con el equipo volcado lo mismo, pero de eso no he oído decir nada. Si Marcelino es valiente y fiel a su palabra, que puede hacer lo que considere, faltaría más, será el portero del equipo en las semifinales de Copa, las terceras para él, y ojalá, por muchas cosas, colabore para poder llegar, por fin, a una gran final. Y aún así, se seguiría siendo injusto.