Marcelino se salvó de ser cesado como entrenador del Valencia en el minuto 93 con ese gol para el recuerdo de Cristiano Piccini. Nadie llegó a decir nada, porque el éxtasis por el tanto, el momento, y todo lo que se estaba empezando a marcar en el estadio lo tapó, como debía de ser. Pero si aquello no llega a ocurrir, hubieran sido unas navidades muy complicadas para todos, y para el técnico asturiano el primero. Pero pasado aquello, ahora es cuando hay que respaldarlo, y no sólo el club, que ya lo hace y no puede salir cada día a decir que es su entrenador, sino el entorno, porque aunque ha habido muchos errores, eso es algo evidente, lo normal y lo lógico es confiar en el que te ha traído hasta aquí, el que ha tomado todas las decisiones deportivas, y el que debe tener un crédito, mayor o menor, entre todos nosotros.
Imaginen cansarse de verlo. Es que me lo he visto ya 600 veces. pic.twitter.com/vGLB0itzM7
— GoDoT⚪️⚫️ (@raauul96vcf) 23 de diciembre de 2018
Ahora mismo debemos creer en él, y en este equipo (con todos los retoques que se le hagan en el mes de enero, que serán unos cuantos), y apoyarlos como se hizo el curso pasado. Y es que ellos, y sólo ellos, son los que nos pueden sacar de donde estamos, y sobre todo, llevarnos donde queremos ir. Estar cada año en la Champions League es algo vital, fundamental, y aunque ahora mismo suene a algo quimérico y lejano, es en lo único que se debe pensar. Todos. Y juntos.
Marcelino merece un voto de confianza como entrenador del Valencia https://t.co/K4NEQuShgD pic.twitter.com/VOufCrbE2O
— locos por el fútbol (@locosvcf) 29 de diciembre de 2018