Mestalla ha recibido a Paco Alcácer con hostilidad, con repulsa, con hastío, con cabreo, y es que todos en esta vida profesional nuestra tenemos el derecho a estar donde queramos, pero igual que eso es un derecho, debería ser una obligación salir bien de los sitios, y más si te han criado ahí, si te han hecho jugador, si te han permitido ganarte la vida. Paco Alcácer faltó al respeto a todos con una postura infantil, primero callando cuando todos sabíamos y contábamos que era él quien había dado el paso (el acuerdo entre las partes reza del 3 de agosto, así lo manifiesta de forma privada el entorno del jugador), y luego, ya en Barcelona, atizando al club cuando ya estás fuera mientras que estando dentro no has sido capaz de nada.
Recibimiento a Paco Alcacer en Valencia! Amunt!!! pic.twitter.com/siYAMBvqej
— Álvaro Gómez (@AlvaroGz1987) 22 de octubre de 2016
Paco faltó al respeto a Mestalla, y eso está por encima del fútbol. Cuando una afición, la que sea, te da su cariño, debes corresponder, al menos yendo de cara, siendo un hombre, y no con juegos de niño malcriado y declaraciones con las que sabes que estás hiriendo a mucha gente. Faltaste a la verdad y perdiste la razón cuando el sentido siempre te la habría dado en parte. Espero que ningún cazurro se ponga ahora a hablar de la afición del Valencia, porque esa gente es sagrada, intocable, y ya está bien de que se le falte tantas veces al respeto.